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viernes, junio 01, 2007

EL YUNQUE : Ultraderecha : México


NOTA DEL SENDERO DEL PEJE
Utilizan tres velas, un crucifijo y una bandera roja con el símbolo de la organización de ultraderecha conocida como El Yunque

Víctor Hugo Michel

Ciudad de México (31 mayo 2007).- "Cristo Rey, te ofrecemos nuestros trabajos", dice la congregación frente a tres velas, un crucifijo y una bandera roja con el símbolo de la organización de ultraderecha conocida como El Yunque. La escena forma parte de un video tomado durante una supuesta ceremonia de iniciación de la organización clandestina, en la que un recluta al que se identifica como "José Ramón Santos Loyola" presta juramento y recibe su nuevo alias: "Íñigo de Lópe".

Subido el pasado 27 de mayo a "Youtube" por un usuario que se identifica como "jfernandojim", el video muestra a media docena de personas vestidas con camisa blanca y corbata negra, tocados de una banda roja en el brazo izquierdo mientras rinden el juramento: "Dios, Patria, ¡Yunque!". A cada palabra, el orador golpea la mesa. Dividido en tres partes, el video, que ha sido visto en 14 ocasiones, arranca con una oración oficial en un sitio que el hombre que dirige el encuentro --media docena de personas le miran en posición de firmes-- define como el "mando regional del Yunque Centro Juan de Austria".

La sesión, según se desprende del video, fue realizada el pasado 17 de abril de 2007. Parte de los diálogos son inaudibles. Pero en otra sección de la grabación, cuya veracidad no ha sido confirmada, se puede escuchar claramente el diálogo entre el líder, el iniciado y los presentes. Un fragmento de la iniciación: "Señor y Dios nuestro, te ofrecemos nuestros trabajos en esta sesión, rogando que nos des fortaleza para evitar los peligros". En algún momento, el líder pide a una persona a la que llama "Rodríguez" traer al recluta. Se puede escuchar cómo se abre una puerta. Segundos después, el iniciado entra a la habitación.

El líder le da la bienvenida.

"Bienvenido al ejemplo de la lucha y del sacrificio por Dios y por la Patria, tu mereciste venir aquí, tú has sido elegido y a partir de hoy formarás parte de una casta de elegidos, nuestra lucha es la de los cruzados, la de los cristeros y la de muchos otros caballeros cristianos que a lo largo de la historia se han organizado para consagrar sus vidas a instaurar el reinado de cristo en la tierra", dice.

Continua: "El Yunque es una organización cívico política abocada a preparar a una aristocracia del espíritu que debe conducir y gobernar a México e Hispanoamérica según los dictados evangélicos. Somos una milicia y nuestra lucha exige reserva y disciplina". El dirigente, cuyo nombre nunca es revelado, sentencia que en esta "lucha" muchos compañeros "han muerto a manos del enemigo" por lo que la identidad de los integrantes de la organización se mantendrá en secreto. "En lo sucesivo serás un Yunque, serás firme como un yunque golpeado", dice el dirigente. El recluta besa, aparentemente, un crucifijo.

Hora de publicación: 23:30
VIDEOS
http://www.youtube.com/watch?v=SSGG_lgtpr4
http://www.youtube.com/watch?v=MnLQGqFq7Y0
http://www.youtube.com/watch?v=2fBTbAv9auo

sábado, febrero 03, 2007

Calderón en Davos, puro pragmatismo

carlos acosta córdova México, D.F., (apro).- Hace buen rato ya que América Latina no está dentro de las prioridades de la política exterior mexicana. Pero también es cierto que la globalización y la despiadada guerra comercial en el mundo hacen que la llamada “unidad latinoamericana”, en su sentido bolivariano, no tenga mayor acomodo en el mundo de hoy. Por tanto, es un exceso todo el ruido que se hace en torno de la confrontación entre Felipe Calderón y el presidente venezolano Hugo Chávez.

Chorros de tinta han corrido desde que a Calderón se le ocurrió descalificar, en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, a los gobiernos de Venezuela y Bolivia por sus afanes expropiatorios y nacionalizadores de sus industrias estratégicas. Que fue una estupidez del presidente mexicano; que qué barbaridad echarse encima a un peso pesado como Chávez; que qué necesidad había de buscarse broncas gratuitas; que fue una rudeza innecesaria; que está verde la canciller Patricia Espinosa y todo el equipo que conducirá la política exterior; que para qué se mete con Chávez si sabía que es un hombre que no se queda callado y se ampara en la fuerte presencia y popularidad que tiene en el subcontinente; que qué manera tan ‘nalgapronta’ –alguien lo dijo así-- de quedar bien con Estados Unidos; que… En fin, hemos leído y escuchado tantas interpretaciones en ese sentido –que en su mayoría dejan mal parado al presidente mexicano-- que, repito, me parece que se está exagerando.

No creo que el pleito con Chávez le quite el sueño a Felipe Calderón. Y tan no se lo quita que, a diferencia de Vicente Fox, no se ha callado ante las burlas y los improperios de Chávez, a quien –el viernes-- llamó indirectamente “valentón”, para luego invitarlo a dialogar, pese a las diferencias, “sin caer en exabruptos o descalificaciones personales”.

Es cierto que Calderón y su gabinete, como están empezando su aventura al frente del gobierno, evidencian inexperiencia y dan pasos erráticos en las complicadas lides diplomáticas. Pero no me parece que ese sea un argumento sólido, o al menos el fundamental, para explicar la conducta del presidente en Davos.

Por qué no pensar que todo fue calculado, incluidos los riesgos. Calderón sabía dónde estaba parado, a quién se dirigía, quién lo escuchaba y cuál era el mensaje que quería dejar. En ese impresionante espacio de los Alpes suizos se reúnen cada año presidentes, poderosos hombres de empresa y líderes internacionales en todos los ámbitos, para darle una repasada y repensada a la agenda pública internacional. Tampoco era la primera vez que Calderón acudía a Davos: cuando era presidente del PAN fue invitado como parte de los cien líderes internacionales del futuro. No puede pensarse entonces que fue una falta de materia gris lo que lo impulsó a confrontarse con Chávez.

Si me apremian, hasta podría decir que hábilmente Calderón se montó en la popularidad y el arraigo subcontinental de Chávez para ganar reflectores. Publicidad gratuita aun a costa de llevarse encima epítetos y calificativos muy del venezolano, como ese de “caballerito” e “ignorante”, y aun las críticas del presidente brasileño Luiz Inacio “Lula” da Silva, o del dirigente de la OEA, José Miguel Insulza, a quien el propio Chávez había calificado abiertamente como “pendejo”.

Pero no era eso lo que le importaba a Calderón sino, como lo han hecho los presidentes que le antecedieron y que han ido a Davos (Salinas, Zedillo y Fox), la idea era mostrar al país, ofrecerlo como espacio idóneo para la inversión. La intención de hacerlo en esa poco ortodoxa forma era, me parece, llamar la atención y empezar a hacerse presente en el concierto internacional. Simplemente. Los efectos, como la folclórica respuesta de Chávez –no exenta de razón cuando señala que el modelo económico de México poco hace para abatir la pobreza-- y las fuertes críticas en el país –que sugieren un desprecio a los “hermanos de América Latina”--, realmente tienen sin cuidado al michoacano.

Lo que subyace en la conducta del presidente es, ni más ni menos, un absoluto pragmatismo. Porque, ¿qué tanto le importa a Calderón –y desde hace buen rato a la política exterior mexicana-- la cada vez menos entendida “unidad latinoamericana”? Porque, qué tanto le importa a México y a sus gobernantes, en términos económicos y políticos, la relación con Venezuela, con Bolivia, con Ecuador, con Cuba y anexas? La defensa de Lula a Chávez en Davos era obvia. Entre ellos y sus países hay vínculos políticos y económicos estrechísimos –sobre todo a partir de la reciente incorporación de Venezuela al Mercosur-- que no los hay con México.

A Calderón y a México le importan más, obviamente, Estados Unidos, los países de Europa y aun los asiáticos, China sobre todo. Es decir, los que compiten con México, los que tienen posibilidades de invertir, hacer negocios, traer tecnología y generar empleos aquí. En esa lógica, sin los prejuicios de la fraternidad latinoamericana, se mueve Calderón. Y no es que sea una cosa personal. La propia historia de las relaciones comerciales, y la necesidad de una inserción más sólida en los mercados internacionales, lo llevan a eso.

Simplemente para dimensionar: en el 2005 México importó mercancías de Estados Unidos por 118 mil 547 millones de dólares y le exportó bienes por 183 mil 563 millones. Nada que ver con los 783 millones que ese año le compró a Venezuela o los mil 289 millones que le vendió. Mucho menos con las importaciones por 30 millones de dólares que llegaron de Bolivia –otro de los países criticados por Calderón-- o los 37 millones que le exportó. Todavía con Brasil las cifras son más respetables –importaciones por 5 mil 214 millones y exportaciones por 890 millones--, pero que no logran compararse con las de los principales socios europeos, como España, Alemania e Inglaterra.

Así las cosas, lo único que hizo Calderón fue montarse en la lógica de que las realidades y las necesidades económicas van por encima de algunos principios doctrinarios de política exterior, que hay que revisar, por cierto, a la luz de los cambios dramáticos que ha experimentado el mundo. Nos guste o no.

Entonces, insisto, no hay razón para rasgarse las vestiduras. Y más cuando ante la radicalización de Chávez, Calderón tiene la oportunidad de ganar presencia, para él y para el país, entre los países avanzados, que son los que realmente le interesan. Lo que hay que hacer, en todo caso, es emprender un análisis más sereno y ver si la agenda de política exterior nacional –si la hay-- es compatible con la de aquellos países, sobre todo con la de Estados Unidos.

Eso es lo que nos debe preocupar –porque en una de ésas podemos quedarnos colgados de la brocha--, y no los pleitos callejeros que tanto le gustan a Hugo Chávez. (2 de febrero de 2007)
::: Jeff Anderson vs. Norberto Rivera
::: Calderolandia
::: Calderón, compulsivo y sin guión
::: Justicia, no demagogia
::: Sojo: El que calla, otorga
::: Terrorismo de Estado
::: Apuestas, el poder del dinero
::: La violencia invisible
::: Operativos: Cuentas a medias
::: La herencia de la madrastra


Comentarios: cgacosta@proceso.com.mx

jueves, enero 18, 2007

El yunque peligroso Hipocrita

El PRD, aliado a El Yunque

Itinerario Político
Ricardo Alemán
18 de enero de 2007

Alguien debería informarle al PRD el significado de la alianza que se proponen con la ex panista Ana Rosa Payán

No tendría nada de extraño que el partido político que dice defender los postulados de la izquierda mexicana, el PRD, pretenda una alianza con la ex panista Ana Rosa Payán Cervera. Sobre todo porque en años y elecciones recientes el de la Revolución Democrática ha dado sobradas muestras de que la última de sus prioridades es la congruencia ideológica de sus dirigentes, militantes y aspirantes a puestos de elección popular.

Lo único que importa es el caudal de votos que puedan acarrear a sus filas y franquicia. Lo único que vale es el poder por el poder, sin importar ideologías, pasados cuestionables, incongruencias políticas y desviaciones doctrinarias. Mientras signifique votos, todo es bueno para el PRD, sobre todo en entidades como Yucatán, donde su franquicia es prácticamente inexistente.

Tampoco son nuevas las alianzas electorales del PRD con el PAN -esos dos partidos se aliaron hace seis años para echar al PRI del poder en Yucatán-, como tampoco asusta a nadie que lo más cuestionado del PRI ahora sea parte de la lustrosa burocracia dizque izquierdista. Los amoríos políticos entre militantes salidos de PAN, PRD y PRI son, en la peculiar política mexicana, parte del paisaje cotidiano, porque en el diseño estratégico de todos ellos se entiende, sin más, que de tanto en tanto es necesario compartir la cama con el adversario.

Pero por lo menos alguien debía informarles al señor Leonel Cota Montaño, dirigente formal del PRD, a sus líderes históricos y a la militancia en general, sobre el significado de la alianza que se proponen al coquetear electoralmente con la ex panista Ana Rosa Payán Cervera, una mujer y política respetable y de profundas convicciones con su doctrina de ultraderecha, severa crítica de la izquierda, ya no se diga de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.

Por lo menos para justificar el vociferante discurso lanzado por el PRD contra la derecha y la ultraderecha del PAN, contra el Yunque, organizaciones que ahora pretenden promover mediante la alianza con la reconocida lideresa yucateca.

Y debemos insistir, Ana Rosa Payán Cervera es una muy respetable mujer metida a la política, sin tacha en su desempeño político y personal, de muy profundas convicciones, para quien quedaron cancelados los caminos políticos en su partido, el PAN. Pero también se debe decir que su formación ideológica -que tampoco está en cuestión, se orienta con el pensamiento de la derecha extrema, que es o debiera ser la postura antagónica de la izquierda.

En su libro El Ejército de Dios, el periodista Álvaro Delgado documenta (página 188) la militancia de Ana Teresa Aranda en organizaciones de ultraderecha, como la Asociación Cívica Femenina (Ancifem), y la relación de esa agrupación con el Yunque -que era su versión masculina-, y con reputados militantes de El Yunque como Luís Felipe Bravo Mena, ex presidente del PAN. Dice Álvaro Delgado de Ana Teresa Aranda: "Fue jefa de prensa de Ancifem cuando Yuya presidió la asociación, y con Rosa Hernández, otra lideresa de afiliación pedemista. Fue compañera también de Cecilia y Gabriela Romero, de María de los Ángeles Bravo (hermana de Luis Felipe Bravo Mena), Ana Rosa Payán y Patricia Garduño, todas de El Yunque femenino".

Ana Rosa Payán, por si no lo saben los perredistas, coordinó la campaña de Luís Felipe Bravo Mena a la presidencia del PAN, en 1999, y fue una de las más entusiastas impulsoras de la llegada a ese mismo cargo, de Manuel Espino, hoy presidente del PAN. Todo su trabajo político, tanto en el PAN como al margen del partido, lo ha desarrollado en organizaciones confesionales y de extrema derecha -como Ancifem, Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Comunicad de Profesionales Católicos, y otras-, que según la cultura de la izquierda perredista son la "peligrosa extrema derecha".

Cuando en el PAN se perfiló la elección interna para seleccionar al candidato presidencial, ese poderoso grupo femenil del PAN hizo una apuesta diferenciada; un sector apoyó a Felipe Calderón, como fue el caso de Arna Teresa Aranda, y otro a Alberto Cárdenas, como fue el caso de Ana Rosa Payán. En casi todos los casos la apuesta era contra Santiago Creel. Cuando resulta ganador de la contienda Felipe Calderón, la señora Payán Cervera entra en colisión -por su apuesta a Cárdenas y su cercanía a Espino-, con los calderonistas yucatecos, entre ellos Xavier Abreu Sierra, quien junto con la hoy secretaria de Sedesol, Beatriz Zavala Peniche, fueron los artífices de la campaña de Calderón en Yucatán.

Ayer decíamos en este espacio: "Pero la señora Payán no tomó en cuenta un pequeño detalle; que una vez pasada la elección presidencial y que el PAN retuvo el poder a través de Felipe Calderón, había llegado el momento del cobro de facturas". Los calderonistas le cerraron el paso al gobierno yucateco, y Manuel Espino, el presidente del PAN, la dejó colgada de la brocha. Y el PRD la quiere hoy como su candidata.

aleman2@prodigy.net.mx

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